Participar en encuentros internacionales y convivir con colegas de distintas universidades y centros de investigación es mucho más que un trámite académico: es abrir la mirada. Eso fue lo que subrayó Javier Núñez, investigador del Instituto de Investigaciones Geográficas (UMSA), al presentar los resultados de su misión predoctoral en Montpellier y Lyon, realizada en el marco del estudio sobre la cuenca transfronteriza del Pilcomayo.
Durante varias semanas en Francia, el investigador se integró a equipos especializados en teledetección, la ciencia que permite observar la Tierra mediante satélites, drones y sensores remotos. ¿Su objetivo? Identificar las plataformas más adecuadas para analizar los cambios geomorfológicos del río Pilcomayo, uno de los más singulares y complejos de Sudamérica.

La Maison de la Télédétection (Montpellier): convenios y acceso a imágenes
La primera parte de la misión se desarrolló en la Maison de la Télédétection (Montpellier), un centro de referencia en el uso de imágenes satelitales. Allí, junto a Stéphane Debard (IRD–Hydrosciences Montpellier y Espace Dev), Javier Núñez revisó las distintas opciones de acceso a imágenes de alta resolución.

El dilema es mayor. Mientras plataformas como Landsat o Sentinel ofrecen datos gratuitos, otras como SPOT o Pléiades alcanzan precios prohibitivos (22,5 USD por km2 en el caso de Pléiades Neo). Para una cuenca como la del Pilcomayo, de más de 270.000 km2, el costo de adquirir una sola serie temporal superaría los ¡seis millones de dólares! De allí la importancia de establecer convenios institucionales que permitan acceder a estas imágenes sin costo, especialmente en proyectos como el que lidera el IRD en Bolivia.
ENS Lyon: ciencia, colaboración y nuevas metodologías
La segunda etapa se realizó en el Laboratoire Environnement Ville Société (EVS) de la École Normale Supérieure de Lyon, bajo la guía de especialistas de renombre como Hervé Piégay, Barbara Belletti y Louis Rey. Allí, se integró a un equipo que combina geomorfología fluvial, modelización y teledetección.

El aprendizaje fue intenso en los temas de:
- Desarrollo de scripts en Google Earth Engine (GEE) para procesar series históricas de imágenes Landsat y Sentinel.
- Uso de QGIS, Python y Jupyter para segmentar tramos del río y convertir imágenes en datos estadísticos.
- Instalación y experimentación con GloUrbee, una aplicación creada en Lyon que permite analizar décadas de información satelital y generar indicadores de cambio en cada segmento del cauce.
Javier Núñez resaltó que esta experiencia le permitió cambiar de perspectiva pues más que acumular imágenes pesadas en discos duros, la tendencia actual es procesar directamente en la nube y trabajar con bases de datos que condensan información estadística de largo plazo.
El Pilcomayo en el mundo
La misión coincidió con el congreso internacional IsRivers 2025 (Lyon), uno de los principales foros globales sobre investigación y gobernanza de ríos. Allí presentó un póster elaborado con Denise Cáceres sobre hidrología y teledetección en el Pilcomayo. El evento reunió especialistas de Asia, África, Europa y América, y puso en relieve la singularidad del río Pilcomayo, que despertó gran interés entre los participantes.

Desafíos y perspectivas
La misión dejó varios aprendizajes y tareas por delante:
- Concretar un convenio con la Maison de la Télédétection para acceder a imágenes de alta resolución.
- Fortalecer los geovisores locales (GeoNode IRD, ArcGIS Online) para compartir datos entre investigadores del proyecto.
- Avanzar en la propuesta doctoral que plantea definir los límites de la cuenca baja y caracterizar geomorfológicamente al Pilcomayo (¿río anastomosado o anabranching?).
- Explorar nuevas herramientas, como drones multiespectrales, para complementar los análisis satelitales.
- Participar en instancias internacionales como el taller Charter Disaster (octubre 2025), que facilita acceso gratuito a imágenes satelitales en casos de desastres naturales.

Una visión compartida
Además de los avances técnicos, la experiencia en Francia reafirmó la importancia de la colaboración académica internacional. “Lo que aquí puede tomar meses, allá se logra en una semana, trabajando en equipo con colegas apasionados por los ríos”, resumió.
La cuenca del Pilcomayo, con su complejidad y sus desafíos de gestión, se inscribe en redes globales de conocimiento. Y la teledetección, con sus satélites y algoritmos, es una herramienta estratégica para mirar el río desde escalas geográficas y temporales.