De la pantalla al territorio: lluvias, sequías y sus efectos en Villa Montes

Como suele decir Marcelo Zamuriano, quien dirige mi estudio en el marco del proyecto Pilcomayo, los hidroclimatólogos tenemos cierta fama de científicos de oficina. La imagen tiene algo de verdad: buena parte de nuestro trabajo transcurre frente a una pantalla, analizando registros meteorológicos, datos procedentes de estaciones y satélites, y largas series de precipitación. Estos datos permiten reconocer patrones, comparar periodos e identificar episodios fuera de lo habitual. Pero, para comprender qué significa todo esto en un territorio concreto, también es necesario salir al campo y escuchar a quienes experimentan sus efectos.

Mi trabajo durante estos meses se ha centrado en los impactos de los eventos extremos de precipitación en la región de transición hidroclimatológica de la cuenca del río Pilcomayo. Para este estudio se escogió el municipio de Villa Montes, situado en esa región. Allí, un exceso o un déficit de lluvia puede repercutir en el río y, con él, en la pesca, la ganadería, la apicultura, las infraestructuras y la vida cotidiana de las comunidades.

El primer paso fue calcular el Índice Estandarizado de Precipitación (SPI, por sus siglas en inglés), un indicador que permite identificar periodos con exceso o déficit de precipitación y reconocer los eventos más extremos. El análisis mostró que, en esta región de transición, se presentan más eventos extremos secos que húmedos. Uno de los episodios secos más intensos de los últimos años ocurrió entre 2023 y 2024. Según las fuentes consultadas, en ese periodo el municipio de Villa Montes se declaró en desastre por sequía y sus efectos alcanzaron distintas actividades, entre ellas la pesca.

El SPI permite situar estos eventos en el tiempo y estimar su intensidad. Para comprender cómo se viven y qué consecuencias tienen, complementé el análisis con entrevistas semiestructuradas, grupos focales y la revisión de fuentes secundarias. Realicé dos trabajos de campo en Villa Montes y conversé con ganaderos, apicultores, autoridades, organizaciones locales y, de manera especial, con pobladores weenhayek, muchos de ellos estrechamente vinculados al río y a la pesca. Busqué contrastar lo que mostraban los datos con la experiencia de quienes habitan el territorio y conocer cómo los periodos secos, las lluvias intensas y las crecidas afectan la economía, las infraestructuras, el ambiente y la vida cotidiana. Las páginas que siguen recogen parte de esas dos experiencias de campo.

Buena parte de nuestro trabajo transcurre frente a una pantalla, pero también es necesario salir al campo y escuchar a quienes experimentan los efectos de las variaciones en la precipitación.
Buena parte de nuestro trabajo transcurre frente a una pantalla, pero también es necesario salir al campo y escuchar a quienes experimentan los efectos de las variaciones en la precipitación. Foto: Carlos Torrico D.

Diario de campo Nro. 1

Primeras salidas

Las entrevistas se realizaron entre las fechas del 6 y 17 de noviembre de 2025, en los barrios urbanos weenhayek de Villa Montes y en la comunidad de Capirendita. Sin embargo, también se consultó a autoridades tanto del gobierno regional como de la alcaldía sobre el impacto de estos eventos, y también a ONG que trabajan en el lugar, como NATIVA y CERDET.

En esta ocasión también tuve el placer de trabajar con colegas como Wilson y Carla, del componente 3, de quienes aprendí mucho.

Uno de los principales impactos que se encontró fue en la pesca, actividad fundamental para la economía y la subsistencia weenhayek. Los periodos de mucha precipitación coinciden con las crecidas en el caudal del río Pilcomayo, lo que facilita la migración del sábalo, el pez más comercializado y consumido por excelencia en Villa Montes, además de ser un referente nacional. Durante épocas de sequía, los caudales bajan y la migración del sábalo desde la parte baja disminuye.

Gran parte de los entrevistados coincidieron en que no existe una gran actividad ganadera en las comunidades weenhayek, fuera de ganado menor como chivas, chanchos o gallinas. De manera similar ocurre con la agricultura: son pequeñas parcelas donde siembran zapallo, maíz y anco.

Una de las actividades en la cual varios habitantes de Villa Montes están empezando a incursionar, los weenhayek en menor medida, es la apicultura. Esto, gracias a capacitaciones realizadas por ONG como NATIVA y CERDET. Según uno de los capacitadores, experto en apicultura, las plantas nativas como el mistol o el algarrobo están bien adaptadas al clima semiárido del Chaco. Esta actividad es amigable con el monte chaqueño, además de ser una alternativa económica resiliente para el Chaco.

Otro de los actores que se ven gravemente afectados por las sequías son los ganaderos bovinos, ya que practican una ganadería basada en el monte, mediante el ramoneo. Durante las sequías, no hay alimento disponible del monte para el ramoneo, además de que la falta de precipitación afecta gravemente a los atajados que se hacen para el consumo de los animales. Una ONG que trabaja con ellos es NATIVA, la cual está impulsando la ganadería sostenible a través del proyecto TEKOVE.

Las comunidades más afectadas en su infraestructura durante los periodos de mucha precipitación, por los desbordes del río, son las comunidades ubicadas dentro de la llanura chaqueña, esto según los relatos de los entrevistados. Comunidades como Circulación y las de la llanura fueron las más mencionadas como afectadas.

La deforestación, junto con las sequías y las precipitaciones, acelera la degradación del suelo, lo cual es una preocupación ambiental para los locales. El aumento de temperaturas y la variabilidad del clima también fueron una preocupación que expresaron durante las entrevistas.

La principal amenaza para el territorio o TIOC weenhayek, relacionada con los eventos extremos de precipitación, se presenta durante los periodos de mucha precipitación, ya que los constantes desbordes, acompañados de la alta carga de sedimentos, han ido reduciendo la superficie del territorio, debido a que este TIOC se establece en el margen derecho del río Pilcomayo.

La principal amenaza para el territorio weenhayek, relacionada con los eventos extremos de precipitación, se presenta durante los periodos de mucha precipitación. Foto: Carlos Torrico D.

Diario de campo Nro. 2

Segundo período de salidas

Durante el segundo trabajo de campo, nuevamente tuve la fortuna de coincidir con Wilson, del componente 3. En esta ocasión, el objetivo fue realizar principalmente grupos focales en las comunidades weenhayek de pescadores, y también recopilar información respecto a la gestión de riesgos ante eventos extremos de precipitación. Este trabajo de campo se realizó entre el 13 y 17 de julio en Villa Montes.

En el anterior trabajo de campo había hecho algunos contactos que me facilitaron la entrada a un puesto pesquero donde se realizó el grupo. El puesto era de Saturnino Sánchez. Su bisnieto relata que el puesto de pesca existe debido a que Saturnino fue combatiente del lado boliviano en la guerra del Chaco.

Algo que se mencionaba, tanto en las entrevistas anteriores como en el grupo focal, era nuevamente el doble impacto de las lluvias, ya que, por un lado, se destacaba que, durante las temporadas de mucha lluvia y crecidas del río, se facilitaba la migración de los peces. Sin embargo, esto también puede repercutir de manera negativa en las comunidades weenhayek por los desbordes del río.

También se relataba la aparición de las primeras redes de arrastre entre los weenhayek, ya que el arte de pesca tradicional es la red tijera. Contaban cómo es que las redes de arrastre fueron introducidas por primera vez, y que estas eran pesadas. También relataron que intentaron recrearlas con hilos de caraguata.

En esta ocasión pude presenciar por primera vez la pesca con red de arrastre y, luego, muy amablemente, nos invitaron a compartir el pescado. Mientras degustábamos el sábalo fresco, nos relataban el impacto de las lluvias, las preocupaciones ambientales y climáticas, y el impacto de la misión sueca evangélica en su historia. Fue, sin duda alguna, una experiencia muy enriquecedora.

Pesca con red de arrastre en la concesión de Saturnino Sanchéz. Foto: Mariela Iquize.

Durante los días posteriores se realizaron visitas a las Unidades de Gestión de Riesgo (UGR) de la alcaldía y el gobierno regional con la intención de saber que pasó durante los años que el SPI marcaba eventos extremos. Sin embargo, en esta ocasión no tuvimos mucha suerte debido al reciente cambio de autoridades, porque estas unidades también se encontraban en transición, por lo cual no logramos recopilar mucha información.

Finalmente, tuvimos la oportunidad de visitar a un apicultor, cuyas colmenas se encontraban en la comunidad de Estación Tiguipa, en Villa Montes. Él nos pudo contar la evolución de este rubro en la región y cómo se fueron estableciendo los primeros apicultores en la zona. Asimismo, nos fue explicando los distintos tipos de miel que se producen y las dificultades que enfrenta este rubro; entre ellas, mencionó que uno de los factores más importantes a tomar en cuenta es el clima, es decir, cómo la variabilidad en la temperatura y la precipitación pueden repercutir en la apicultura.

Pesca del día durante el grupo focal. Foto: Mariela Iquize
Comida después de la pesca. Foto: Mariela Iquize.

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