HIDROLOGÍA E HIDROCLIMATOLOGÍA

El Pulso del Pilcomayo

Cómo se estudian las lluvias, los caudales y sus variaciones en una cuenca extensa y cambiante.

Un río marcado por fuertes variaciones

Zona del Pilaya. Temporada seca. Foto: Denise Cáceres
Zona del Pilaya. Temporada de lluvias. Foto: Denise Cáceres

El caudal del Pilcomayo cambia mucho entre la temporada de lluvias y los meses secos. En poco tiempo, el nivel puede aumentar varios metros; durante el estiaje, el agua disponible disminuye de manera considerable en algunos sectores. Estas variaciones afectan la pesca, la agricultura, el abastecimiento de agua y la vida cotidiana de las poblaciones ribereñas.

Para comprender este funcionamiento, el estudio reúne dos enfoques estrechamente relacionados. La hidrología analiza los niveles, los caudales y la circulación del agua. La hidroclimatología examina los regímenes de lluvia y los procesos atmosféricos que ayudan a explicar sus cambios.

Tres escalas de observación

01

Medir el río

El equipo revisa registros históricos de nivel y aforos, es decir, mediciones directas del caudal. También realiza nuevas observaciones de campo. Las estaciones de Villamontes y Misión La Paz son referencias importantes porque cuentan con series que combinan ambos tipos de datos.

El trabajo es complejo: el cauce se modifica por el transporte de sedimentos y una misma altura del agua no siempre representa el mismo caudal.

02

Analizar las lluvias

Las precipitaciones cambian según la región y la época del año. Para estudiarlas, se combinan datos de estaciones pluviométricas e información satelital. Así se observa cuánto llueve, cuándo se concentra la temporada húmeda y cómo han variado estos patrones desde comienzos de la década de 1980.

También importan la intensidad y la duración de cada episodio, además de la humedad acumulada en el suelo antes de una nueva lluvia.

03

Representar los cambios

Los datos observados se integran en modelos que representan de manera simplificada la relación entre las lluvias y los caudales. El equipo también ajusta modelos climáticos globales a las condiciones de la cuenca.

Este trabajo permite examinar tendencias y construir escenarios sobre posibles cambios en los días secos, las lluvias intensas y su distribución anual. Son proyecciones con márgenes de incertidumbre, no predicciones exactas.

Una cuenca difícil de representar

En la cuenca baja, el Pilcomayo atraviesa una llanura donde el agua puede repartirse entre cauces, canales, humedales y bañados. Algunos brazos cambian de recorrido o dejan de recibir agua. A esto se suman obras e infraestructuras que modifican su circulación.

Por esa razón, la investigación no depende solamente de las estaciones de medición. También compara mapas e imágenes satelitales, revisa los cambios del territorio e incorpora observaciones realizadas durante el trabajo de campo. El objetivo es construir una representación más precisa del funcionamiento del río y de las conexiones entre sus distintas partes.

En la cuenca baja, el Pilcomayo atraviesa una llanura donde el agua puede repartirse entre cauces, canales, humedales y bañados. Foto: Carlos Torrico D.

Conocimiento para una cuenca compartida

Comprender las variaciones del agua permite estudiar mejor las crecidas, los estiajes y las condiciones que influyen en la pesca, la agricultura y el abastecimiento. En una cuenca compartida por Bolivia, Argentina y Paraguay, las lluvias de una región pueden tener efectos aguas abajo. Disponer de observaciones confiables y escenarios bien fundamentados aporta información para tomar decisiones y prepararse ante los cambios del río.

Scroll al inicio